El Desarrollo de Producto Ágil es una metodología moderna que se utiliza para crear productos (como software, servicios o incluso bienes físicos) de forma rápida, flexible y eficiente, adaptándose a los cambios y necesidades del cliente.

Este enfoque nació con el Manifiesto Ágil (2001), firmado por expertos como Jim Highsmith y Jeff Sutherland, quienes propusieron cuatro valores principales:

  1. Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas. Lo más importante son las personas y su comunicación dentro del equipo.
  2. Producto funcionando sobre documentación extensa. Mejor entregar algo que funcione que gastar demasiado tiempo en papeles.
  3. Colaboración con el cliente sobre negociación de contratos. El cliente está involucrado en todo el proceso para asegurarse de que el producto sea lo que necesita.
  4. Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan rígido.

En este método, el trabajo se divide en pequeñas etapas llamadas iteraciones o sprints, que duran pocas semanas. Al final de cada sprint, se entrega una versión funcional del producto. Esto permite: