1. Protección de la idea y del producto
La protección de ideas y productos es clave para mantener una ventaja competitiva en el mercado y evitar que terceros las utilicen sin autorización. Aunque las ideas por sí solas no pueden protegerse, su materialización (invenciones, diseños o procesos) sí es protegible mediante herramientas legales como:
Propiedad Industrial
- Patentes: Protegen invenciones técnicas y novedosas, otorgando derechos exclusivos de explotación por 20 años.
- Diseños Industriales: Protegen la apariencia externa de productos si son nuevos y distintivos. Se otorgan por 5 años, renovables hasta 25.
- Secreto Industrial o empresarial: Protege procedimientos, fórmulas o estrategias no registradas pero valiosas para la empresa (por ejemplo, la fórmula de Coca-Cola).
Explotación de resultados de I+D+i
- Licencias: El titular permite que otra persona utilice la invención a cambio de una contraprestación.
- Cesión: El titular transfiere la propiedad de la invención.
- Transferencia de tecnología: Procesos de transmisión de conocimiento científico o técnico entre empresas, universidades o centros de investigación.
Información confidencial
- Se protege mediante acuerdos de confidencialidad, asegurando que la información valiosa (como procesos o estrategias) no sea divulgada.
2. Protección de la marca
La marca es un signo distintivo que identifica productos o servicios de una empresa en el mercado. Es fundamental protegerla para evitar confusiones entre los consumidores y que terceros se beneficien de su reconocimiento.
Registro de la marca
- Permite obtener derechos exclusivos sobre el nombre, logo, colores o cualquier elemento distintivo.
- La protección es renovable indefinidamente cada 10 años.
Nombres comerciales
- Protegen las denominaciones utilizadas por personas físicas o jurídicas en su actividad empresarial.